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PEDRO SORIANO

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OTRAS EDICIONES EN COLABORACIÓN

 

PEDRO SORIANO (1975)

 

Los años sesenta-setenta fueron escenario de la eclosión de la canción, que muchos después llamaron “canción de autor”. Todas las canciones tienen autor, así que esa denominación resulta ser un pleonasmo, pero es el término que trascendió. A rebufo de los grandes chanssoniers franceses (una buena traducción de ese término, chanssoniers, hubiese sido el acertado para denominar el género) surgieron en España voces armadas de guitarra, que por sí solas se plantaban ante el público para decir poéticamente palabras que levantaban ampollas en el régimen vetusto del franquismo: Paco Ibáñez abrió la veda sobre la poesía que había maniatado la dictadura y alargó su ronca voz hasta el siglo de Oro español y más allá; desde Catalunya llegaban los temas de Joan Manuel Serrat (que recuperó las voces de dos poetas maniatados durante la dictadura, como Machado y Hernández) y Els Setze Jutges, y las inolvidables de Raimon… En Asturias comenzaba a destacar un joven Víctor Manuel y en el Sur se revisaba la tradición andalucista con Carlos Cano y el Manifiesto Canción del Sur.

Pero tres ramas de influencia daban sombra a España desde un mismo tronco: la norteamericana prohijada por Dylan y la franco-belga, por un lado y la influencia de América Latina, que con el payador Yupanqui a la cabeza, habían actualizado la tradición americana. En estas dos últimas líneas se enmarca el primer disco de Pedro Soriano: Brassens, Cortez, Atahualpa, y sobre todo Brel, resuenan como eco en sus temas. Son temas donde se plasman las posturas del anarquismo que seguirán junto al autor durante toda su obra: desde títulos palmarios como “El anarquista”, hasta reflexiones sociales, como la propia “Reflexiones”, “Monólogos” o la premonitoria “¿Qué le parece a usted?”, que puede entroncarse con Bendetti o el propio Joan Manuel Serrat en una búsqueda de responsabilidad en el interior de nosotros mismos.

 

ARCADIA (1998)

 

La Arcadia griega es un país imaginario creado y descrito por los poetas desde el Renacimiento hasta el Romanticismo. Allí reina la felicidad y la paz, y posiblemente fuese el lugar de residencia del „buen salvaje“. Es un país muy parecido al Paraíso, y por supuesto a Utopía. La utopía es uno de los pilares que alumbraron la Acracia.

Ese nombre fue el que utilizó Pedro Soriano para nombrar un pequeño reducto para la Poesía, la Música, la Literatura y el Compromiso en la ciudad de Granada, allá por el año 84. Un bar musical para muchos, un santuario de amistades, complicidades y ratos felices para algunos. El poeta granadino Soto de Rojas en el siglo XVII estableció un axioma aplicable a Granada que es extensible a este mismo lugar de encuentros y emociones: Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos.

En homenaje a aquella Arcadia granadina, que tuvo tres ubicaciones físicas y anida muchísimas otras en el espíritu de tantos y tantos que por allí pasaron y allí disfrutaron de inolvidables noches, alumbró Pedro Soriano, pasado el tiempo, su CD Arcadia. Por allí pasean personajes, que son seres reales, de carne y hueso, con su Historia y su anecdotario: el tema „Arcadia„ hace un somero repaso por algunos de aquellos feligreses y su evolución particular. En la misma línea insisten „Noches del bar León“, „Santiago“, „Máximo“… homenajes privados pero universales, cantos a la amistad.

Pedro Soriano no abandona la línea de compromiso que le alienta desde su primer trabajo, ya sea desde el sarcasmo de „Consejos desde el más allá“, „Sólo sé que no sé nada“ o „Sin receta médica“ a los arranques poéticos y cotidianos de „Con su cal y su arena“, „Obra de amor“ o „Mensajes en las aceras“, fruto de la colaboración con el poeta Alfonso Salazar. Canciones infantiles como „María“, „Oliver“, o de amor paternal como „Carmen“ y „Canción para el azar“ completan el rico panorama del tercer trabajo del autor granadino.

 

BEN AL ZAHÍDYN (1999)

DESDE EL JARDÍN DE LA CHURRA

 

 

Había un león del famoso patio de la Alhambra que resultó ser ácrata.

Tras siglos de cautiverio decidió abandonar la hierática formación y dedicarse a cultivar una vida más digna. Semejante decisión causó gran impacto en los guardas del recinto monumental, y al pobre de Nicanor Guardajardines, tal embrollo le llevó por la calle de la amargura. Esta metáfora es la que da pie al último disco de Pedro Soriano para sumergirse en la ciudad de Granada, en todas las bajezas y grandezas de las ciudades: la época en que el fútbol parecía algo legendario (Calle de Elvira), la podredumbre de la mendicidad (Niños y pañuelos)... De ahí el subtítulo Desde el Jardín de la Churra, particular atalaya en la ladera de la Alhambra desde donde el autor y sus habituales letristas echan un vistazo y leen la cartilla de la ciudad y aledaños.

 

Se atreve Pedro a enarbolar una bandera -pero eso sí, incolora, compuesta solamente de sonidos-, planteando (Bajo la bandera de Brel), adaptaciones de textos del gran cantautor belga: Pero diles tú Santiago, versión de Grand Jacques; El Gran Almirante, versión de L´Estatue, Luchar sin descanso, versión de La Quête, tema del famoso musical L´Homme de La Manche. Una interesante vía que promete próximas entregas.

 

El cd se completa con poemas de Alfonso Salazar (Bolero del Amor Matemático, Amor con pan, Estatua de bronce, Todo lo que me han contado) y canciones íntegras del propio Pedro (El fraile, Los filibusteros, Si vuelves, Camina, Parte y parte, etc....).

 

En definitiva, un variado ramillete de propuestas, siempre en la línea musical del autor y en unas letras suavemente desgarradoras, tiznadas de rojo y negro, potenciadas por su voz. Que usted lo disfrute con salud.

 

LA PLAZA HUMANA (2006)

La fabulosa red que proporciona Internet se ha comparado a menudo con una aldea global: una ciudad con escaparates, tiendas, servicios públicos y tránsito continuo de compradores, investigadores, despistados, vendedores, aficionados, obsesos sexuales, exhibidores, gamberros y policías camuflados. Es posible que sea la mejor comparación. A pesar de ser una ciudad tan despoblada. Mil millones de personas deambulan por esa ciudad fantasma, pero siete de cada diez corresponden a los países supradesarrollados. Pierre Bourdieu, el prestigioso pensador y sociólogo decía: "El mito según el cual Internet debía cambiar las relaciones entre el Norte y el Sur es brutalmente desmentido por los hechos: en 1997, el 20 % más rico de la población mundial representaba el 93,3 % de los usuarios de Internet, y el 20 % más pobre, el 0,2 %".

Eran datos de hace diez años los que manejaba, pero tenemos la sospecha de que sigue sucediendo. Podría decirse que esa aldea global de Internet se trata de una ciudad donde abundan los escaparates, las tiendas de productos inútiles, las conversaciones absurdas, el uso fútil del tiempo. Aunque entre sus aplicaciones pululen los datos sorprendentes, las polémicas que siempre quedan ajenas a los medios de comunicación de masas, la crítica y la reflexión, solidaridades, inmediatez, urgencias resueltas.

Y en mitad de todo ello, La Plaza Humana, como un pequeño reducto para la poesía realizada desde una pequeña ciudad real y ubicada en la monstruosa ciudad virtual. Pedro Soriano ha visitado la Plaza Humana y ha tomado versos diversos para realizar su nuevo trabajo. Se aúna así la aportación de textos poéticos en internet con la guitarra, de toda la vida, y la voz profunda del cantor.

Poemas de jóvenes autores, y algunos no tanto, cuyo nexo común es residir en un mismo y modesto escaparate, en un lugar virtual que recuerda a aquella Arcadia de Granada, la real, un espacio libre para la noche, la conversación, la música y la poesía. Pedro, acompañado por la profesionalidad y el afecto de Pancho Vidal (guitarra, laúd, quena, zampoña, percusión), Juan Bidart (piano), Jens Ohly (bajo y técnico de sonido) y Galo Córdova (guitarra), musican a los granadinos Javier Benítez, Alfonso Salazar, Jorge Fernández Bustos, Marga Blanco, Ernesto Pérez Zúñiga, Ramón Repiso y Belén Sánchez, miembros de una generación reciente de autores, que se criaron, entre otros, junto a la poesía de Javier Egea y Luis García Montero, poetas recogidos en este volumen. El histórico anarquista José Luis García Rúa, el madrileño Pepe Ramos y David Hidalgo, completan la nómina de residentes en la Plaza Humana a los que Pedro Soriano ha rendido visita.

 

COPLAS EN LOS TENDEDEROS (2008)

Pedro cumple en esta nueva entrega de su música varias deudas adquiridas por el tiempo y el cariño: algunos amigos y seres queridos que se merecían sus rasgueos de guitarra, y algunos territorios sentimentales que aún precisaban ser recogidos en su biografía musical. Entre los primeros, sus destinatarios tendrán cumplido conocimiento. Entre los segundos, lugares dispares de su memoria, se cuentan coplas y romances en aquellos tendederos de las mañanitas de los años cincuenta, de sol refulgente en las blancas sábanas colgadas al aire; o la innegable herencia adquirida por la vía de Sudamérica. De ese continente le vinieron Yupanqui y Gardel, Larralde y Cabral, boleros, zambas, tangos... A toda la geografía rinde visita desde los sones de México a la rabia contenida de la Argentina, Y siempre un par de brochazos anarquistas. Ya sea a los muertos del Estrecho, a las abuelas olvidadas y olvidadizas, a los amigos de Brel o al inefable señor Korduras, cuyo nombre todo lo dice. Que nunca falten.

 

INCLUYE EL TEXTO EL SEÑOR KORDURAS Y SU TIEMPO

 

Hace casi veinte años en un lugar llamado Arcadia pasábamos las tardes y las noches. Era un espacio para la conversación y las copas en compañía y amistad. Si no había público -un infortuinio que sucedía a menudo- cuatro amigos charlábamos, conspirábamos y retorcíamos la realidad, nos ubicábamos en otro primas, otra mirada sobre lo establecido. Relativizábamos esos asuntos tan serios que la moral imperante y ciertos controles políticos pretenden imponer sobre el ciudadano y que acostumbran a dejarnos perplejos. De esas perplejidades, de esas charlas surgió un personaje al que convertimos en nuestro particular Quijote. Don Juan Luis Korduras vivía sus historias en nuestra constante imaginación provocativa. Buscaba los cuatro pies del gato, mientras el Ayuntamiento -por ejemplo- intentaba convencernos de que los gatos sólo tienen tres patas. No es tan vano empeño, resulta fructífero esa mirada establecida e impertérrita, como lamentablemente seguimos comporbando, hayan pasado los años que hayan pasado. Por eso las situaciones que vive Korduras serán siendo válidas a día de hoy. Y a día de mañana, nos tememos.

Así, tras un par de días de elucubraciones en una mesa de bar, forjábamos una teoría que poníamos en práctica ante los clientes del local. Siempre con educación. Algún incauto terminaba dándonos la razón ante el aplastante argumentario de Korduras. Llegaba entonces el momento de darle cierta forma literaria a los varíos de don Juan Luis, y al menos una vez a la semana podíamos disfrutar de un nuevo capítulo, redactado, para solaz y recapitulación. Años después ven la luz al fin algunos de aquellos capítulos -quedan más en libretas olvidadas, manuscritos, tiempos aquellos sin ordenador- donde don Juan Luis campea por sus razones, adarga en pecho el argumento, acompañado de Fernández Panza, de Mary Thornes y sus compañeros de Sociedad. Lúcido y lógico. Mortal y honesto. Korduras. Amigo nuestro.

Santiago Arias, Máximo Duarte, Pedro Soriano y Alfonso Salazar

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OTRAS EDICIONES EN COLABORACIÓN

LA CUMBIA:  Se trata de un un LP de los de entonces hoy CD masterizado donde se presentan una cuantas canciones, fiel reflejo de la programación que a diario presentaba a finales de los setenta el establecimiento que llevaba su mismo nombre en la ciudad de Munich, en el cual Pedro comparte los surcos con sus amigos Mundo Burgos (Argentina) Galo Córdova (Ecuador) Guillermo Duque (Colombia) Paolo y Fabio (Brasil) y el grupo Veneno (Brasil). Su aportación fueron los temas ¿Qué le parece a usted? y A Carlos

POR EL TÚNEL DEL TIEMPO: La primera grabación de Pedro Soriano fue realizada el 10 de mayo de 1965 con Paco Morcillo con quien Pedro Soriano dio sus primeros pasos musicales. Grabada en un antiguo magnetofón, el contenido es sólo instrumental y contiene temas folclóricos interpretados con la bandurria de Paco y acompañados por la que fue la primera guitarra de Pedro. Naturalmente no es adquirible.